Paraguay, Chaco o Misiones: el desembarco anunciado de los marines

Por Pedro Jorge Solans

Las organizaciones populares y los centros de estudios de la región del NEA del país alertaron sobre las instalaciones del Comando Sur  de la IV Flota de los Estados Unidos en territorio chaqueño a través de un convenio entre la Embajada de EE.UU. y el Gobierno de la Provincia del Chaco. Esta operación que pone losdescargapelos de punta a la opinión pública fue anticipada y denunciada en el  2007, en el libro “Crímenes en Sangre”, en su primera edición, (Ediciones del Boulevard, Córdoba),  donde no sólo se narra lo ocurrido en la masacre de Napalpí sino que anticipa la llegada de los cascos azules al Chaco para avanzar en investigaciones genéticas, vigilar un vértice del acuífero guaraní y del interfluvio Teuco-Bermejo y garantizar las tierras de El Impenetrable bajo el paragua de la cooperación humanitaria.

Lo que anticipaba ese libro fue definido, en ese momento, por  el coordinador del Centro de Estudios Sociales Nelson Mandela de Resistencia, Rolando Núñez, como la actualización de lo que había ocurrido en la masacre de Napalpí en 1924.

“Ahora, ya están aquí”, dice el abogado Marcelino Leiva, refiriéndose a los marines travestidos de civiles que transitan por las calles de Resistencia. Pero previo al desembarco de este marzo 2012, hubo una situación que no hay que soslayar, y que fue lo que generó el dengue en el 2009. Ese escenario  que sacudió a la salud pública sorprendió al Chaco, por haber tenido epicentro en  Charata, una de las ciudades más beneficiadas por las “bonanzas” de la soja; sin embargo, los indicios marcan que todo estaba controlado y operado desde la base de la IV Flota instalada desde hace años en suelo paraguayo.

En una carta firmada por el abogado Leiva, se señala, que “el aeropuerto internacional  de Resistencia, administrado por el dueño del mayor monopolio que saquea el Chaco, Eduardo Eurnekian, fue el lugar elegido para la instalación de esta base militar de la IV Flota de los EEUU, que se visualiza a quinientos metros de la Ruta 11, en el acceso al aeropuerto de la capital chaqueña, una inmensa mole de cemento, un verdadero búnker, con gigantescas antenas satelitales para espiar todos los movimientos de esta parte de América del Sur, controlando y “haciendo estudios”, para “evitar” el terrorismo, recopilando datos sobre nuestras riquezas petroleras y sobre todo, datos de la gran cantidad de agua dulce, no contaminada de nuestros grandes ríos, lagunas y los acuíferos Guaraní y Toba para ser explotadas por las grandes empresas monopólicas yanquis. Un verdadero nido de serpientes y espías para ser utilizados contra los intereses nacionales.”

“Resulta una burla a la razón y a nuestra inteligencia creer como dice el enuncio oficial que los espías civiles y militares yanquis vienen con fines humanitarios y para evitar catástrofes en la zona. Justamente los que hasta hoy no solucionaron en Georgia luego de más de 10 años el desastre padecido por los negros pobres de EEUU tras el huracán Katrina, quieren venir a “salvar” a los chaqueños de desastres naturales, señala el abogado del Centro Mandela.

En la carta, Leiva resalta las trayectorias de los jefes militares que pisaron suelo chaqueño. “Su primer jefe designado en 2008 fue Josep Keman, jefe de los Comandos de Elite Navy Seals, preparados para actuar en guerra irregular, operaciones encubiertas, contrainsurgencia y terrorismo, premiado y condecorado por la gran experiencia y actuación “humanitaria” contra los pueblos de Vietnam, Irak, Afganistán, Pakistán el Golfo Pérsico y Medio Oriente. El Comandante contralmirante Víctor Guillory, de raza negra, oriundo de Georgia, reemplazó a Keman en 2009. Desde el año 1978 se desempeñó al frente de distintas fragatas misilísticas de la VII Flota con gran participación en bombardeos “humanitarios” durante la guerra del Golfo, Durante esta gira, fue el responsable de las operaciones anfibias conjuntas y combinadas en todo el Pacífico Occidental. Además, se desempeñó como comandante en jefe de las Fuerzas Navales de EE.UU. para el Apoyo a la Fuerza Combinada 535. En enero de 2010 participó al mando de la Cuarta Flota en la ayuda a las víctimas del terremoto de Haití. Guillory es un graduado de la Universidad de Defensa Nacional (Colegio Industrial de las Fuerzas Armadas) y sus premios y condecoraciones incluyen la Legión de Mérito, la Medalla de Servicio Meritorio de Defensa, dos Medallas de Mérito, la Medalla de Encomio Armada con Estrella de Oro y al Combate “V” y varias medallas de campaña. Él es también un receptor de reconocimiento y medalla 2009 del Ingeniero Negro del Año para el Liderazgo. Actualmente el contralmirante Kurt Tidd es el nuevo jefe de la Cuarta Flota Marina de los Estados Unidos . Tidd fue nombrado Director de Política de Capacidades Estratégicas, Dirección de Política de Defensa en julio de 2006. Se unió al personal del Consejo Nacional de Seguridad en marzo de 2005, director de Asuntos de Estrategia y Defensa en la Dirección de lucha contra el terrorismo. Sus responsabilidades incluyen el desarrollo y la coordinación interinstitucional de políticas en la lucha contra las armas de destrucción masiva, el terrorismo, las amenazas a la seguridad de la aviación internacional y la política de seguridad marítima. Desde enero 2004 hasta marzo de 2005, Tidd participó en la Guerra del Golfo Pérsico en las operaciones de terror como comandante en Oriente Medio y Comandante de la Fuerza de Tareas de la Fuerza 55.”

Estos expertos jefes “humanitarios” de la  IV Flota de los EEUU recibieron en su base chaqueña a varios representantes y personalidades de gran parte de los sectores productivos de la región.

Para tener en cuenta

 

Según el diario Norte de fecha  5 de noviembre del 2011, El gobernador del Chaco, Jorge Capitanich recibió al coronel Edwin Passmore, agregado militar en jefe de la embajada de los Estados Unidos, responsable directo de la instalación por parte de la Cuarta Flota de los EE.UU. del “Centro Anticatástrofes y Ayuda Humanitaria” que se inauguraría en marzo de este año, -como se hizo-, en el Aeropuerto Internacional de Resistencia. (Nota y fotos sonrientes, en todos los medios periodísticos de esa fecha).-

El Coronel Edwin Passmore, al mando de sus tropas, cumplió tareas humanitarias en la invasión de Afganistán y actuó como asesor de Inteligencia del ministro de Defensa de Kuwait durante la invasión a Irak. Desde el año 2005 ocupó cargo de agregado militar en la embajada de EE. UU. en Venezuela, de donde fue expulsado por actividades de espionaje en el año 2008. Según el diario Critica de Venezuela de fecha 08 de noviembre del 2007, en marzo de ese año se efectuó en Caracas la II Conferencia de Operaciones de Ayuda en Caso de Desastres, una actividad organizada por la Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA). Allí estuvo presente el coronel Passmore quien entre otras cosas manifestó “Entre Venezuela y Estados Unidos tenemos problemas políticos.

Pero  el problema de desastres naturales realmente afecta a la población y nosotros tenemos que superar los problemas políticos para atender a estos problemas”.-

Según Página 12, de febrero de 2011, El coronel Edwin Massmore, tuvo activa participación durante el incidente en que el gobierno nacional impidió el ingreso de “carga sensitiva” secreta que arribó al aeropuerto internacional de Ezeiza en un vuelo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y sobre cuyo empleo no se ofrecieron explicaciones satisfactorias… “llegó en la tarde del jueves con un arsenal de poderosas armas largas para un curso sobre manejo de crisis y toma de rehenes ofrecido por el gobierno de Estados Unidos al Grupo Especial de Operaciones Especiales de la Policía Federal (GEOF)… También aparecieron equipos de transmisión, mochilas militares, medicamentos que según los funcionarios estaban vencidos, pendrives, sobre cuyo contenido deberán dictaminar los expertos, y drogas estupefacientes y narcóticas y estimulantes del sistema nervioso. Entre el material había tres aparatos encriptadores para comunicación. Dentro de lavalija secreta también apareció un sobre supersecreto, de tela verde. Como el personal de la embajada dijo que no tenía la llave del sobre, también fue abierto por medios expeditivos. En su interior se hallaron dos pendrives rotulados “Secreto”, una llave I2 de software para información; un disco rígido también marcado como “Secreto”. Códigos de comunicaciones encriptadas y un gracioso folleto traducido a quince idiomas, con el texto: “Soy un soldado de los Estados Unidos. Por favor, informe a mi embajada que he sido arrestado por país”. –

Según informan los partes de prensa de la embajada de los eeuu, Entre las actividades sociales y de ayuda de la embajada norteamericana, El embajador Wayne, el Coronel Passmore y el Consejero de Asuntos Públicos Robert Howes recorrieron las instalaciones del Hospital de Niños de San Justo y donaron equipamiento y material hospitalario el 12 de enero de 2009. El coronel Passmore Comandante del Grupo Militar de los Estados Unidos,Unidos, visitó el 5 de febrero 2009, el centro de cuidados infantiles administrado por la líder de Madres Contra el Paco, María Rosa González, a fin de donar artefactos de cocina, mobiliario y distintos elementos para el comedor de los niños del centro. Los fondos provinieron del programa de asistencia humanitaria del Comando Sur a través del Grupo Militar de la Embajada.-

Según INFOBAE del  31 de marzo del 2009, “La Ministra de Defensa Nilda Garré ordenó desalojar militares de los EEUU del Edificio Libertador. El Grupo Militar de los Estados Unidos en la Argentina ocupaba desde el año 1960, oficinas del piso 13 en el Edificio Libertador. Además cuenta con otras delegaciones en el “Edificio Libertad” de la Armada y en el “Edificio Cóndor” de la Fuerza Aérea”.-Ocurre que luego de varias expulsiones de personal militar norteamericano de los países hermanos de Bolivia, Venezuela y Ecuador, ocurrido en los últimos años por injerencia en los asuntos internos y espionaje, muchos de ellos han sido reasignados en la embajada de nuestro país, quien ya no cuenta con espacio físico para tantos militares, según Página 12 de abril de 2009.-

Por otro lado, según informa Ámbito Financiero (1º Abril 2009) , -“El gobierno argentino le dio un plazo de 45 días a Estados Unidos para que retire todo el personal militar que ocupa oficinas en el Edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa y de los enlaces que tienen en el edificio de la Armada y en el Edificio Cóndor de la Aeronáutica. Esta gente pertenece al llamado Grupo Militar de los Estados Unidos en la Argentina, y están aquí desde la década de 1960.

La firme decisión surgió después que fue evidente que el nuevo habitante de la Casa Blanca no cambiará nada de la política exterior imperialista norteamericana, al confirmar a Robert Gates, que no ha dado respuestas destinadas a desactivar la IV Flota norteamericana que se encargaría de atacar a América Central y Sudamérica. Otra afrenta del alicaído imperio fue nombrar a cargo de este Grupo Militar al Coronel Edwin W. Passmore, que llega a la Argentina después de ser expulsado de Venezuela, de ser jefe del Estado Mayor de la misión norteamericana y sus aliados en Afganistan y asesor de inteligencia del ministro de Defensa de Kuwait durante la Anexión de Irak.”

 Dengue, que parezca natural

A raíz de lo que había ocurrido en el Chaco con el dengue entrevisté a varios especialistas en virología e hice trabajos de campo en Paraguay, Misiones y constaté cómo trabajan los especialistas estadounidenses en la zona. El informe elaborado fue publicado por Sudestada, y se rescata algunas entrevistas a actores que posiblemente ya estén en el Chaco.

Desde las oficinas del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas de América Latina, (IIEAL), se vía el puerto encarnaceño alicaído como si supiera que la represa Yacyretá lo sepultaría  en poco tiempo. Llegué a Paraguay perseguido por rostros desorientados en una ciudad jactanciosa como Charata dentro de un Chaco sufrido. Me recibió el epidemiólogo Oscar Paniagua junto a su secretaria, una guaraní capaz de distraer a la propia muerte. Del saludo pasamos al mate, y cuando se retiró la joven, apareció el tema.

-¿Cómo anda la amiga Ana María?

-Bien, bien doctor. Regresó de Nicaragua y está en Córdoba.

Dele mis saludos.

-Cómo no. Serán dados…Tengo entendido que se conocieron en Managua durante la epidemia de dengue en los años 80.

Sí; nos conocimos en Nicaragua. Allí debutó el IIEAL como Organismo No Gubernamental,(ONG), certificada para catástrofes y epidemias en América Latina.

-¿Qué había pasado en Nicaragua?

Una erupción de fiebre dengue azotó la capital. La mitad de la población fue presa de la enfermedad y hubo muertes atribuidas a la epidemia. El país estaba desprovisto. Nunca se había preparado para una epidemia de esa característica, y estaba ganando la batalla.

-¿En 1981 pasó lo mismo en Cuba?

No conozco bien lo que ocurrió en Cuba. Pero el Caribe tiene condiciones favorables para enfermedades como el dengue, la fiebre porcina, la conjuntivitis hemorrágica, la roya de caña de azúcar, y el moho azul del tabaco, entre otras…Y, en el caso específico de Cuba, se suma lo político. Recuerdo que entre 1961 y 1962 se enfermaron los trabajadores azucareros durante la cosecha y los cubanos salieron a denunciar sabotajes. Después, en 1981, con la aparición del dengue hemorrágico hubo complicaciones que aún no las tengo claras.

-Está bien ¿Cómo trabajan las consultoras como la suya?

Para los países nucleados en la Organización Panamericana de la Salud, (OPS), o en la Organización Mundial para la Salud, (OMS). Aquí estamos por un convenio de cooperación entre Paraguay y Estados Unidos para el estudio de enfermedades tropicales y subtropicales.

-¿Doctor, ustedes tienen relación con la base militar norteamericana ubicada en la ciudad Mariscal Estigarribia?

No. Sólo coordinamos algunas acciones y entrecruzamos datos para economizar esfuerzos y optimizar resultados. La base hace una tarea encomiable. Trajo muchos beneficios a este país, que es el mío. (Sonríe.) Esta tierra me tira… Paraguay está recibiendo un caudal de información científica que, de otra forma, lo ignoraría por completo. Sé que hay compatriotas que se oponen por un concepto obsoleto de Soberanía. También se molestan por lo militar. Pero nadie dice que este país no tiene otra posibilidad de capturar conocimientos sobre el ambiente, los recursos naturales y las enfermedades…

-¿Y qué opina de lo que está sucediendo en Argentina?

Es muy complejo. Años atrás entrevisté en Buenos Aires al entonces ministro Ginés González. Conversé con él sobre prevención de epidemias y catástrofes naturales; y me dijo que no había posibilidad de brotes de enfermedades erradicadas, que Argentina había erradicado el dengue en los años 50. Y que sólo se daban casos aislados de dengue I en las provincias fronterizas por responsabilidad de los países vecinos.

-¿Y qué ocurre hoy?

Mire, como le dije antes, es complejo. Las condiciones que se dieron en Argentina y en Bolivia son inmejorables para la erupción de casos de enfermedades como éstas. Y ambos países tienen serias dificultades técnicas y materiales para saber con exactitud ¿Qué pasó, qué pasa y qué pasará? Con mucho respeto por Argentina; pero cuando hay impotencia técnica reina la improvisación en epidemiología: Se manipula la información. Se politiza. Se pelean los técnicos con las autoridades, los municipios con las provincias y éstas con la Nación. Mientras las enfermedades avanzan y las regiones afectadas terminan siendo verdaderos laboratorios de experimentación.

Cuando las epidemias empiezan hacer daño se nota la importancia de la prevención. El profesor norteamericano, Charles Henry Kalisher, a quien conocí en Maryland, trabajó en Cuba en los años 70. Gracias a su aporte sobre los anticuerpos al dengue en la población cubana se pudo detener una clase de mosquito que hacía estragos en Asia, y que apareció en Misiones años atrás.

-¿Doctor, hay casos de dengue producidos por cepas de laboratorio?

(Se sonríe. Ceba y toma el mate.) Alguna vez surgió la posibilidad de que se modificaran serotipos. Pero luego se vio que los factores que inciden en la presión ambiental hacían el trabajo. Entonces, el esfuerzo giró hacia lo que sucedía.

-¿Se puede usar el dengue como arma biológica?

Cualquier virus, micro-organismo o sustancia química, puede ser lo que usted quiera, según como lo use. Para que entienda; usted puede tener un misil tierra-aire y usarlo para estudiar el clima, la atmósfera o algún fenómeno físico. Ahora, si a ese mismo misil lo pintas de verde oliva, y le cambias el uso, puede ser un arma. Lo mismo pasa en la química y en la biología.

-¿Por qué hubo erupción en el Chaco, y no en Misiones, en Formosa, en Jujuy o en Salta?

(Hizo un gesto con la mano y me pasó un mate cebado) Sí, hubo casos.

-Pero no como en el Chaco ¿Usted conoce el Chaco?

-Sí. Fui invitado hace unos años para visitar hospitales. Estuve en Resistencia, en Sáenz Peña y en J.J. Castelli.

-¿Doctor, se sabrá algún día qué pasó?

-Para mí, coincidieron los factores necesarios para una epidemia.

-¿Y las epidemias son naturales?

Las epidemias siempre son provocadas.

El “Acuerdo de Notas Reservables entre el Gobierno de la República de Paraguay y el Gobierno de los Estados Unidos de América”, firmado y aprobado por el Senado paraguayo en el 2005, otorgó status de “funcionarios diplomáticos administrativos” a los marines en Paraguay: Pueden entrar y salir del país cuando lo deseen. Transportar libremente armas o cualquier tipo de equipos sin que las autoridades locales los puedan requisar. Y poseen exención impositiva para sus productos, materiales y propiedades.

La misión llegó con el embajador James Caldwell Cason, un notorio agente fanático de las experiencias biológicas, y la base militar se instaló en Mariscal Estigarribia, un pueblo de 3000 habitantes, enclavado en pleno Chaco paraguayo, a 100 kilómetros de Salta y a 200 de Bolivia.

En el 2006, entre técnicos, investigadores y toneladas de aparatología, regresó a su país natal el epidemiólogo Oscar Paniagua. Volvía con “varios pergaminos.” Uno de ellos, haber participado en 1979, junto al coronel Phillis Rossell, en la obtención de la variedad de mosquito Aedes aegypti asociada al virus 2, que dos años más tarde entró a Cuba y generó una epidemia que causó la muerte de un centenar de niños.

                                                        Casos raros en Bolivia

(Semana Santa 2009. Entré a Santa Cruz cuando los casos de dengue se acercaban a los cien mil).

Tras el intento separatista que sufrió el país andino irrumpió el dengue. El director Nacional de Epidemiología boliviano, Juan Carlos Arraya, no tuvo otra opción que anunciar la emergencia sanitaria en Santa Cruz, en el municipio de Villa Tunari, en el trópico de Cochabamba y en Cobija, Pando. El funcionario confirmó la epidemia y la presencia de dos de las cuatro cepas del virus. Pero lo sorprendieron las primeras muertes en Beni.

La situación obligó al Gobierno de Evo Morales a pedir ayuda internacional. Los casos distaban mucho de ser dengue tipo 1. Los pacientes no se recuperaban y las víctimas fatales presentaban cuadros de deficiencias respiratorias.

En plena fiesta religiosa, funcionarios bolivianos admitieron que tenían sospechas fundadas que el dengue había entrado a Bolivia desde Salta, y confirmaron que técnicos venezolanos estaban detrás de los casos de comportamientos anómalos.

“Tenemos pacientes que quedaron con afecciones hepáticas e inmunodepresivos, y en Tres Barracas, Pando, tenemos un bebe con dengue”; señaló la médica del hospital de Terralba, Yolanda De Souza.

El escenario

Los informes oficiales señalan que el dengue era endemia en el Chaco desde 1999: El virus se había instalado en 1997 y el mosquito, por lo menos, veinte años antes. La situación no admitía desatenciones en la vigilancia, cualquier fenómeno hacía de esa vieja endemia una nueva epidemia ¿Y eso ocurrió?

Para Jorge Reartes, biólogo consultor, coincidieron algunos factores sociales, económicos y ambientales.

En ese sentido, Rolando Nuñez, coordinador del Centro de Estudios Sociales Nelson Mandela, con sede en Resistencia, señaló, “el 49% de la población chaqueña está por debajo de la línea de la pobreza, teniendo en cuenta los costos de la canasta básica familiar, y el 17% de la población por debajo de la indigencia. O sea, la mayoría de los chaqueños es vulnerable social y económicamente. Además registra el 8% de analfabetos plenos, -el índice nacional es del 2.68%-, y está sin controles ni planificación.”

Por otro lado, se dio la “pampanización” de la cuenca agrícola tradicional, histórica y rica del Chaco, que comprende el centro provincial, con Sáenz Peña de cabecera, y el Sudeste chaqueño con Charata de insignia. La cuenca se “pampanizó” con la producción de la soja transgénica en poco tiempo y en forma invasiva. En consecuencia, sufrió el uso abusivo de agroquímicos: La presencia de plaguicidas y fertilizantes, como el glifosato, el endosulfán, y las mezclas de sustancias químicas, en las plantaciones de soja, generó una reducción sustancial en la biodiversidad de la región; y, paralelamente, produjo una expansión virulenta de plagas vectoras de enfermedades.

En la zona tampoco hay agua potable y las aguas subterráneas son inutilizables por su alto contenido en arsénico; y sólo queda la cosecha de agua de lluvia, afectada también por la deforestación indiscriminada.

En Charata se nota con claridad como los pooles sojeros provenientes de Santa Fe y Córdoba desplazaron del campo a los pequeños productores, que se volcaron a las zonas urbanas agudizando los problemas en los servicios básicos. Pero lo más grave, para Nuñez, fue la generación descontrolada de basura domiciliaria.

La gran cantidad de residuos que genera Charata está directamente relacionada con el alto consumo de un sector minoritario que es, a su vez, el más beneficiado con la producción sojera. El plástico, el nylon y otros desechos del consumo de sustancias de contenido graso, con condimentos, aditivos y otros compuestos químicos, están en un porcentaje elevado en los mamelones de basura.

También Nuñez resaltó la gran brecha que existe entre los 42 mil charatenses: Entre quienes viven en mansiones, casas y casaquintas, con piletas de natación y aljibes, y los que viven en el nutrido cinturón de pobreza donde hay ranchos que no tienen ni ventanas, y el agua es retenida en tambores y otros recipientes.

La aparición explosiva del dengue exacerbó al sector de alto consumo del pueblo, que tras impulsar puebladas emigró a otros lugares.

Charata estalló pero lo más grave en materia de estadística sanitaria se produjo en Campo Largo. Allí surgieron los primeros casos de dengue que para la funcionaria Marisol Narváez tenían procedencia boliviana. Dijo que habían ingresado a través de personas que transportan ropa.

El sello neoliberal

 

Pero, hay un factor clave considerado como la verdadera raíz de las epidemias, que es estrictamente político-institucional: Desde la dictadura militar, (1976-1983), el país fue desmantelando su estructura estatal y, obviamente, salud pública quedó sin proyectos científicos, sin investigaciones y sin prevención. El último golpe letal lo dio el famoso acuerdo financiero denominado “blindaje económico” que llevó adelante Domingo Cavallo, durante la gestión de Fernando de la Rúa.

Con el afán de seguir achicando el Estado, en aquel tiempo, el “súper ministro” mandó públicamente a los científicos a “lavar los platos” y suplantó áreas, como de epidemiología,-encargada de las prevenciones y de los estudios de enfermedades como el dengue- por consultoras certificadas por el FMI o el Banco Mundial, (BM), a través de las organizaciones internacionales de la Salud.

El BM financiaba las tareas de las ONGs, y el país se hacía cargo de los gastos y de las deudas. Así se implementó el famoso Sistema de vigilancia epidemiológico, (VIGIA), que se dedicó a elaborar informes burocráticos, anunciar erradicaciones de enfermedades y a dictar cursos y talleres de capacitación en las provincias.

Pero antes de Cavallo, en 1987 el diputado nacional, Héctor Dalmau, presentó dos proyectos de ley que fueron aprobados por unanimidad en el Congreso Nacional. Uno reglamentaba la construcción de represas, y el otro creaba el Instituto Nacional de Seguimiento Epidemiológico de enfermedades Tropicales y Subtropicales. Ambos fueron vetados por el presidente Raúl Alfonsín. Dijo: Esas enfermedades no están en el país.

En el 2005 Argentina firmó la Resolución 17 del Mercosur donde se establecieron las normas de vigilancias epidemiológicas para enfermedades prioritarias de la región como el dengue. Pero no pudo cumplir, y en el 2007 se congelaron los fondos destinados a la lucha contra el dengue. A mediados del 2008, una ONG dedicada a la prevención de catástrofes en América Latina, arribó a Resistencia para capacitar a funcionarios del gobierno chaqueño.

La médica Marisol Narváez y el Subsecretario de Seguridad y Justicia del Chaco, Patricio Fiorito asistieron a las clases del panameño Orlando Tejada que estuvieron orientadas hacia las catástrofes hídricas porque había inundaciones en ese momento.

Detrás del mosquito

Paulina Ábalos, una experimentada enfermera, -jubilada-, que prestó servicio en el hospital 4 de junio, Ramón Carrillo, en Sáenz Peña, hizo esfuerzo para recordar que en enero del 2007, visitó el hospital un grupo de médicos extranjeros interesado en historias clínicas de enfermedades inmunológicas. El grupo, -dijo la enfermera-, veía casos de alergias, de hepatitis y les interesó mucho los de tisiología.

Consultado a los médicos del hospital sobre esa visita, dijeron no recordar, pero admitieron que reciben a colegas de otros países en el marco de programas acordados por el Ministerio de Salud. El epidemiólogo Paniagua, dijo -off the record- en Encarnación, que el dengue que afecta a la Argentina pudo haber ingresado por Paraguay, por Bolivia o por ambas naciones; pero que ya no era un dato relevante. Y dejó entrever que el IIEAL había detectado nuevas cepas en la cuenca del Caribe. Precisamente, en esa cuenca, Nancy González, inmunóloga del Hospital Chiquinquirá de Maracaibo, Venezuela, y jefa de la cátedra de semiología de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia, (LUZ), dijo que estaba comprobado científicamente en los laboratorios de virología de LUZ que la nueva cepa de dengue que afectaba a Venezuela había sido mutada de manera tecnológica. Afirmó; el 50% de su genoma es del dengue que se conoce y el otro 50% es de un virus hepatotrófico (daña el hígado) y de gran morbimortalidad.

En el Chaco aparecieron casos que no se encuadran como dengue tipo 1.Una fuente sanitaria consultada en Sáenz Peña, informó que hay pacientes que se reciclan. Se van de alta y vuelven al hospital con severos daños nefrológicos o hepáticos, o con síntomas similares a los que producen el VIH o el virus de la hepatitis B. Algunos enfermos no se recuperan en un mes, y aún no se sabe si quedan con secuelas; señaló el médico chaqueño Rodolfo Sobko.

Notas: Entrevistas y testimonios recogidos en Chaco, Argentina; Paraguay y Bolivia.Reportajes a Oscar Paniagua, Epidemiólogo. Jorge Reartes biólogo. Horacio Dalmau, investigador y ecologista. Rolando Nuñez, coordinador del Centro de Estudios Sociales y Derechos Humanos Nelson Mandela. Médicos sanitaristas chaqueños y bolivianos. Consultas: Funcionarias de Salud Pública de Chaco, Rodolfo Sobko, Marisol Narváez. Funcionarios de Salud Pública de Bolivia y de Venezuela.

Crímenes en Sangre

En el capítulo 31 del  libro publicado en el 2007, con el título ¿Cascos Azules en el Chaco? Se daba cuenta que uno de esos  dossier de Naciones Unidas que suelen llevar esas malditas franjas de “información reservada” abordaba la problemática de los pueblos originarios de América Latina, y en el volumen dedicado a Argentina, hay una gran cantidad de folios para los acuíferos, -reservorios de aguas dulces- en especial, el guaraní, y que un general del Pentágono, George Annann, había ensayado un diagrama de intervención  utilizando  los operativos humanitarios a través de los cascos blancos, de los cascos azules, o de otras misiones. Asimismo, el militar había aseverado que era la mejor vía para ocupar militarmente los territorios neocoloniales considerados de “interés estratégico” y descartaba de plano las invasiones militares directas.

En esa época se advertía que no sería extraño que la extrema desnutrición e infestación de los pueblos originarios o ciertas pandemias o epidemias descontroladas podrían mostrarse al mundo como un desastre humanitario y generar una imperiosa necesidad de pedir, a gritos, ayuda internacional  para que intervengan los cascos azules o los cascos blancos.

Con el antecedente paraguayo del asentamiento de marinos estadounidenses que hizo estragos en Tekojoja, Vaquería (Caaguazú), y teniendo en cuenta que el acuífero guaraní tiene su límite oeste en el Chaco, resta esperar que las rutas afiebradas chaqueñas veamos pasar los convoys de tanquetas con las inscripciones en blanco UN y la gente aplaudiendo la invasión.

Teniendo en cuenta la riqueza acuífera de la zona y el desparpajo de los gobernantes queda apelar a la conciencia social.

Volviendo a “la brillante idea” del general Annann se puede asegurar que había prosperado en el 2006. En el contexto del Consejo Mundial del Agua (CMA), que deliberó en México ese año, el propio Annann propuso que un grupo especial de “Cascos Azules” de la ONU se encargara de proteger las reservas y las instalaciones de distribución de aguas dulces en cualquier parte del mundo donde estén en riesgo por una u otra causa, desde una pandemia a un conflicto bélico.

En ese mismo sentido, hay que recordar que Loic Fauchon, presidente del CAM, cerró la idea de Annann, proponiendo la creación de un Batallón especial para cumplir ese rol, y luego volvió a expresarlo en su ponencia en el Encuentro Internacional de Experiencias por el Agua organizado por el gobierno de la ciudad de México en el marco del IV Foro Mundial, y fue avalado por las organizaciones presentes.

Los “Cascos Azules”  tendrían, según la propuesta de Fauchon, un menú de objetivos que incluiría ser también un Cuerpo de reacción encargado de la logística en las operaciones de reconstrucción de los sistemas hidráulicos de las naciones en eventuales desastres.

Fauchon aseveró que el acceso al agua es un “derecho”  pero se necesita de un financiamiento apropiado para su gestión en todos los niveles, y que Naciones Unidas debería reinvertir en redes y plantas de tratamiento en las regiones necesitadas.

Este avance “ideológico” en los foros internacionales está acompañado por los horrores que generan los Cascos Azules en los lugares que se asientan. Como ejemplo está Paraguay, donde llegaron para combatir supuestamente el dengue y generaron calamidades humanas. En ese sentido el 24 de junio de 2006 será una fecha que quedará como un sello en la memoria de la población de Caaguazú. El terror, ese día, se adueño de 223 niños y niñas de Tekojoja, Vaquería, donde se ubica la base de los Cascos Azules en tierras guaraníticas.

Precisamente ese día los niños vieron cómo topadoras arrasaron con sus ranchos y un centenar de soldados rubios quemaban sus pertenencias.

Según un informe del Observatorio Rural paraguayo, por las noches, bajo las carpas ubicadas a los costados de la ruta, donde vivían hacinadas las familias desalojadas se escuchaban aún los gritos de desesperación.

Esos gritos desgarradores que soltaron al universo los hombres baleados antes de caer al suelo se petrificaron  en la mente de los niños que veían aún la densa humareda de la quemazón que consumió durante horas sus huertas, sus ropas, sus útiles escolares y sus juguetes.

Desde esa trágica jornada los niños de Caaguazú se quedaron sin nada, alojados en carpas,  con traumas psicológicos severos, y sin ningún tipo de asistencia.

“El 80% de los niños abandonó la escuela y todos se encuentran en un estado donde sus derechos básicos fueron y son violentados. Los adolescentes denunciaron que son discriminados en la escuela por ser campesinos sin tierra” señaló Nora Gómez, psiquiatra especialista en adolescentes.

Gómez visitó la comunidad para realizar un  diagnóstico psicosocial  a solicitud de la Comisión de Derechos Humanos del senado paraguayo. El informe de Gómez es desgarrador. Ningún niño de esa comunidad quedó ileso. Sufren trastornos de pánico, terrores nocturnos, insomnio y pesadillas, estrés postraumático, y agorafobia (temor a los espacios abiertos).

“Hubo tres adolescentes embarazadas con trastornos de pánico, los niños pequeños no pueden apartarse de sus padres por el miedo y los adolescentes quedaron estigmatizados” señaló Gómez.

El desalojo criminal que realizaron los Cascos Azules en nombre de la humanidad, tuvo la violencia de un enfrentamiento bélico y terminó con la vida de los campesinos, Angel Cristaldo (22 años) y Leoncio Torres (49 años), y sumó el agravante que ni siquiera fue ordenado por un juez. Se trató del desalojo de las familias que ocupaban 200 hectáreas de tierras en la Colonia Tekojoja del distrito de Vaquerías, en el departamento Caaguazú.

Esta nota fue publicada en marzo 2012 en la revista Sudestada, El Diario de Carlos Paz y en otros medios de prensa. Hoy más vigente que nunca, con lo que está sucediendo en Puerto Iguazú.

Anuncios

Acerca de vilcanelson

comunicador e investigador en derechos humanos
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s